Juan Buridan y Rudolf Nureyev

A propósito del baile, del movimiento nacido de las emociones que nos hacen vivir quiero recuperar a un filósofo.

Con Juan Buridan, Aristóteles fue superado. Su teoría del ímpetu rompió los esquemas que hasta en aquel momento habían sido aceptados por los científicos (filósofos)  de la época como, Bacon, San Tomás y otros.

Para Aristóteles existían dos  tipos de movimiento: movimiento natural y movimiento violento. Ver teoria aquí.

Peró llegó Buridan y nos explicó que el aire no empujaba ni ayudaba a los objetos en movimiento más bien los frenaba. El ímpetu (ímpetus) es un motor que  que actúa sobre el cuerpo y le proporciona el movimiento.  Es el concepto actual de la energia cinética.

Más o menos es un antecedente al principio de la inercia.

Una vez explicado esto, vamos al movimiento del cuerpo. Cuando Nureyev dejó de bailar en 1982 yo  acaba de conocer a un anticuario que  estaba instalado en Venecia y que también era pintor, O.Pascal.  Me contó que Nureyev un día entró en su almacén para comprar una mesa y que le  sorprendió la irrupción con su entrada por el vacio del espacio que dejó  a su alrededor,  como si nada frenara su ímpetu, como si nada de lo que existiese  pudiera modificar  sus movimientos.

Así que el medio en que te mueves puede ser modificado si consigues evitarlo. Como el  espacio sin gravedad. Danza sin gravedad Pero, como? Con las matemáticas podemos explicar aqui   y confundir a la vez el lenguaje de la física. Va por otros lares. No nos da la luz a nuestra razón de ser cuando actuamos, cuando decidimos movernos.

Con el cuerpo si podemos porque existe un medio en que actúa  el ser humano  y al  que ninguna ciencia llega a interpretar correctamente: las emociones.

La física pretende conocer, estudiando el movimiento, las causas del desplazamiento, el cambio de posición de un objeto. No puede de ninguna manera saber el porque un ser humano se mueve, cual es la causa de ese movimiento en un bailarín? No hay leyes, no pueden haber teorías que rijan para siempre el arte de la danza. Y más allá, el arte de andar, de correr, de pasear, de mirarse, de amarse.  Otra vez el ser humano dándole la vuelta al conocimiento. Empezar y moverse.

Gracias Buridan por  tu teoria del ímpetu y gracias Nureyev por tu movimiento lejos de su teoría,

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